El Místico

viernes, 2 de mayo de 2014

Luego de 17 años, la historia de la droga vuelve a repetirse






Luego de 17 años, la historia de la droga vuelve a repetirse



En abril de 1997, dos periodistas del diario, simulando ser visitantes, compraron cocaína en la Penitenciaría.

Miércoles 30 de abril de 2014. La Voz del Interior difunde un video que muestra a presos de la cárcel de Bouwer consumiendo cocaína y con 
armas dentro de una 
celda.
Miércoles 23 de abril de 1997, hace 17 años, periodistas del diario compraron cocaína en la Penitenciaría de barrio San Martín, de la ciudad de Córdoba, para probar la venta de estupefacientes puertas adentro del penal.
¿Qué diferencia hay entre un miércoles de hace 17 años y el último de abril de 2014?
La respuesta sería: ninguna. La venta de drogas en las cárceles de Córdoba siempre fue un negocio digitado desde adentro, con la innegable complicidad de personal penitenciario con los distribuidores y traficantes.
En la edición de aquel miércoles de 1997 se reveló una historia que tuvo repercusión nacional e incluso internacional: dos periodistas compraron un raviol de cocaína dentro de la Penitenciaría. Los periodistas entraron al penal para visitar a un recluso, quien se había comunicado para denunciar el narcotráfico. El preso pidió 10 pesos, llamó a otro interno (seguramente sería el “pluma”, el pesado del pabellón), cruzaron algunas palabras y 10 minutos después apareció uno de los “mozos” de la cantina entregando el “raviol”. Por ese entonces, el “papel” de cocaína costaba 10 pesos, el porro de marihuana cinco y los psicofármacos cotizaban a un peso por pastilla.
Lo único que cambió, al cabo de 17 años, son los precios de los estupefacientes y la pérdida de inhibiciones de los presos, que se divierten filmándose “enfiestados” y armados, sin importarles que esa “película” se difunda por las redes sociales y la vean desde distintos puntos del planeta.

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El   fiscal investigará   a   guardias   y   a   proveedores   de    Bouwer


ver vídeo de los internos:


El video filmado por los propios presos de uno de los pabellones del complejo penitenciario de Bouwer, drogándose y haciendo ostentación de armas, además de constituirse en un hecho sin precedentes en la historia carcelaria del país, no sólo ha causado conmoción y sorpresa en la opinión pública, sino controversias entre funcionarios que intentan explicar lo inexplicable.
Las imágenes de cinco detenidos “enfiestados” en un pabellón del módulo MX2, difundidas en exclusiva a través de nuestra página web, constituyeron una prueba incontrastable para que el fiscal Marcelo Fenoll, del fuero de Lucha contra el Narcotráfico, iniciara una investigación y pusiera bajo sospechas al personal del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) afectado a la cárcel y a quienes trasponen las puertas de ingreso.
El último eslabón
“Los cinco internos que aparecen en el video fueron debidamente identificados, pero son el último eslabón de la cadena: los consumidores. Ahora apuntamos a los proveedores y, en ese sentido, hemos abierto tres vías investigativas. Vamos a investigar a los guardiacárceles y a los proveedores, obviamente que no descartaremos las visitas a los privados de libertad”, indicó el fiscal.

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