El Místico

martes, 12 de noviembre de 2013

El hambre del que no se habla: los fosfatos

El hambre del que no se habla: los fosfatos

¿Es el insaciable hambre mundial por los fosfatos la mayor crisis planetaria que se avecina? Te contamos de qué se trata.
La población mundial se ha triplicado hasta alcanzar los 7.000 millones de personas y la alimentación ha pasado a depender cada vez más de los abonos artificiales. Entre los más importantes se cuentan los fosfatos, que provienen de un mineral que se encuentra en cantidades limitadas. Se extrae, procesa y disemina sobre los campos y finalmente se filtra hasta los océanos.
Este elemento, tan reactivo que combustiona espontáneamente en su forma pura, es utilizado por células vegetales y animales para almacenar energía. También constituye la columna vertebral del ADN y es un ingrediente esencial de nuestros huesos y dientes. La agricultura sin ella no es una opción viable.
La pregunta que surge es: ¿qué pasaría si un día se nos acaba el suministro?
Según un informe reciente publicado por la BBC, se prevé que el suministro de fosfatos va a durar muchas décadas, por no decir siglos. Por lo que la humanidad no se encuentra en ningún peligro inmediato de quedarse sin los medios para alimentarse, incluso si continua engullendo fosfatos como ahora.
Sin embargo, uno de los mayores problemas con los fosfatos en los últimos 60 años ha sido sin duda que son demasiado baratos y abundantes, lo que no constituye un incentivo para usarlos con moderación. Sólo una pequeña parte es absorbida por las plantas, el resto es lavado por la lluvia.
Este exceso de fertilizantes vertidos en los sistemas fluviales, tanto fosfatos como nitratos, ha creado un problema ambiental desagradable: la eutrofización o el enriquecimiento en nutrientes de un ecosistema
De hecho, los abundantes nutrientes alimentan algas en ríos y lagunas haciendo que florezcan y vuelvan el agua verde. Cuando el alga muere, proporciona un sinfín de microbios que a su vez se multiplican y abosrben el oxígeno del agua, matando los peces y la flora y fauna en general.
El costo en el mercado de los minerales de fosfato se ha quintuplicado en la última década, a medida que la demanda ha crecido de manera constante.
Hay varias opciones para contrarrestar el problema:
1. La agricultura moderna podría empezar a utilizar los fosfatos con moderación y reciclar lo que se desperdicia.
2. Se pueden generar cultivos o manipularlos genéticamente para que sean más eficientes a la hora de absorber fósforo, de manera que se necesiten menos fertilizantes.
3. Se podría regular el uso de los fosfatos. La Unión Europea, por ejemplo, prohibió recientemente su utilización en productos de limpieza, donde se utiliza como un suavizante de agua.
Y luego está la opción de las aguas residuales.
¿Por qué no capturar el fósforo de nuestros propios residuos y reciclarlo? Suecia y Alemania han estado liderando el camino en este aspecto.

Ahora la compañía
 Thames Water en el Reino Unido está lanzando un nuevo "reactor" que convierte el lodo de las aguas residuales en gránulos de fertilizante.También hay una pequeña industria entre los medioambientalistas en los países occidentales de "retretes de compostaje".
La parte de la oferta futura de fósforo que puede ser proporcionada a través del reciclaje podría ser 20%, con el uso de la tecnología actualmente disponible.
 
El punto importante es que el aumento del precio de los fosfatos ha hecho que valga la pena empezar a reciclar esta materia.
Entonces, ¿es bueno que los fosfatos tengan un precio más alto?
En general, cuanto menor es el ingreso de una persona más sensible es su presupuesto al incremento del precio de los alimentos, que puede darse a partir de la necesidad de usar abonos más caros.
En otras palabras, el aumento de precios del fosfato perjudica más a los pobres.
Muchas naciones del norte de África dependen de las importaciones de alimentos. Y, por caso, el aumento del precio de los alimentos contribuyó al descontento detrás de la Primavera Árabe de 2011.
Irónicamente, uno de esos países es Marruecos: este país controla cerca de tres cuartas partes de las reservas mundiales de fosfato de buena calidad que quedan en el mundo.

Marruecos controla 75% de las reservas mundiales de buena calidad de fosfato.
Marruecos tiene el casi monopolio más impresionante en la historia del hombre, esto hace que el petróleo parezca insignificante en comparación. Además, esto podría hacer de Marruecos un país muy rico en el futuro, uno que el resto del mundo estará dispuesto a cortejar.
Con el precedente que tiene la sociedad mundial en cuanto al petróleo, lo cierto es que nadie está deseando que lleguen las grandes guerras del abono.
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