El Místico

jueves, 21 de noviembre de 2013

A 50 años del asesinato de Kennedy, EE.UU. revisa su mito



A 50 años del asesinato de Kennedy, EE.UU. revisa su mito

El debate sobre si fue un buen presidente o si su gestión fue sobrevalorada continúa vivo
Por   | LA NACION

WASHINGTON.- Los más escépticos apelan a la "cuestión generacional" para afirmar que su recuerdo se pierde. Pero lo cierto es que al cumplirse medio siglo del asesinato de John F. Kennedy, la evocación retorna con la fuerza de un mito y atrapa, incluso y obviamente, a los millones de norteamericanos que no habían nacido cuando todo ocurrió.
La tesis se repite fronteras afuera. Si para muestra vale un botón, acaba de ocurrir con la llegada de la hija del malogrado presidente como nueva embajadora de Estados Unidos en Tokio.
La llegada, por estas horas, de Caroline Kennedy a la capital de Japón generó inusual expectativa para lo que podría esperarse del comienzo de ciclo de todo embajador. Pero aquí hay conciencia de que eso ocurre porque es parte del mítico clan. También porque coincide con el aniversario del asesinato de Dallas y, al mismo tiempo, con el mito de uno de los enigmas aún abiertos de la política contemporánea.
Una serie de evocaciones se prepararon ya para el próximo viernes, en que se cumplen 50 años del asesinato del líder demócrata que cambió la forma de comunicación en política y en el que tanto intenta inspirarse el presidente Barack Obama.
Pero, junto con la evocación de la muerte, llega la prueba palpable de lo vivo que está el mito. Libros, investigaciones, programas de televisión, documentales. Desde hace días, el misterio de Kennedy vuelve para mostrar que las dudas sobre lo ocurrido no terminan de cerrarse.
¿Fue Harry Lee Oswald el único responsable del asesinato? ¿Se ocultaron pruebas? ¿Por qué hubo tantos testigos que aparecen ahora y que, en su momento, no se atrevieron a hablar? Ésas son algunas de las preguntas que aún buscan respuesta.
Desde el costado político, una serie de ensayos vuelven sobre la cuestión de si Kennedy fue o no tan buen presidente como se lo recuerda o si la percepción de sus años de gestión quedó sobrevalorada por el drama de quien, por fuerza de los hechos, dejó la vida en ello.
"Si se repasa su gestión, se concluye que no fue un gran presidente. Fue algo que califica entre el promedio y lo mediocre", disparó el ensayista Robert Samuelson desde las páginas de The Washington Post. Con el indudable -y logrado- propósito de abrir debate, el ejercicio analizó, precisamente, la "fascinación por Kennedy" con la previsible conclusión de que el mito no se construyó exclusivamente sobre los logros o fracasos de su agenda como pilares, sino que abrevó en todo lo demás.
Una construcción a la que aportó la inclusión de otros mitos en el suyo propio. Como el que dejó la muerte de Marilyn Monroe, una de las mujeres de su vida. O el hecho de que su viuda, Jacqueline Kennedy, optara luego por contraer matrimonio con el magnate naviero Aristóteles Onassis y sumara, así, las tragedias de esa familia a las que ya sumaba la dinastía de Massachusetts.
Más paradójico resulta el hecho de que, en la medida en que se desclasifica más documentación reservada, el misterio se alimenta y surgen evidencias de que la investigación no fue clara.
Cada una de ellas contribuye a mantener el mito vivo. Por mucho que haya quienes digan que la gestión no tuvo, ni por asomo, el brillo de esa fascinación..
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pueden oir el Editorial emitido por Radio Mitre el jueves 21 de noviembre de 2013 de Pepe Eliaschev, desde aquí

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