El Místico

martes, 14 de mayo de 2013

Niño genio, de 14 años de edad, “el nuevo Einstein”, se burla en Twitter del original Einstein


Niño genio, de 14 años de edad, “el nuevo Einstein”, se burla en Twitter del original Einstein




La nota es del diario ABC de España, que empieza citando tuits del superdotado Jacob Barnett, de 14 años de edad, Jake para la familia, oriundo de Indiana, Estados Unidos:
“Toc toc. ¿Quién está ahí? Albert. ¿Qué Albert? Albert, tú pensaste que iba a decir Einstein”. “No sólo voy a romper la Teoría de la Relatividad de Einstein con éxito, sino que mi 'bagel' póstuma va a ser mucho mejor. Chúpate esa”. “Cita del día de Einstein: 'Si los hechos no encajan en la teoría, cambia los hechos'. Suena como un 'hacker' de las relaciones públicas, ¡no como un genio!”. “No solo soy más inteligente que Einstein, mi gato en realidad está vivo y muerto a la vez. Como el de Schrödinger”.
Son los tuits de un niño, pero no cualquier niño, ya que a Jake se le considera el nuevo Einstein, a pesar de que desde pequeño tuvo serios problemas: “Con dos años y medio, los médicos dijeron a su madre, Kristine, que el pequeño sufría el síndrome de Asperger, una forma leve de autismo, y empezó a recibir educación especial adecuada a esta circunstancia”.
Sus profesores decían que el niño quizá nunca iba a aprender a leer, que “ni siquiera sería capaz de atarse los zapatos al menos hasta cumplir los 16”.
La madre, a pesar de los malos pronósticos, “en contra de lo que pensaban los especialistas e incluso su marido, tomó lo que ella define como ‘la decisión más temible’ de su vida”.
La tomó porque desde muy pequeño, Jake podía resolver rompecabezas de 5 mil piezas. La madre sacó al niño Jacob Barnett “de la educación especial que solo había logrado meterle más y más en su mundo (había dejado de hablar) y comenzó a prepararlo para que se incorporase a las clases 'normales'. Así, puso su mirada en seguir la ‘chispa’ de Jacob, como ella la denomina, en aquello que parecía despertar su interés. ‘¿Por qué concentrarse en lo que él no podía hacer? ¿Por qué no centrarse en lo que sí podía?’. Con este pensamiento y apoyándose en las experiencias infantiles normales (softball, comidas campestres alrededor de la hoguera y juegos) empezó a romper los muros que rodeaban a su hijo”, dice ABC.
El periódico español narra que “la madre de Jacob se dedicó a fomentar lo que parecían ser las grandes aficiones de su pequeño, que se dedicaba a decorar paredes y ventanas con fórmulas matemáticas. Lo extraordinario de todo esto no es que Kristine pudo recuperar a Jacob para el mundo exterior, sino que debajo de esa cáscara impenetrable descubrió una inteligencia que rivaliza con la de Albert Einstein, o al menos eso es lo que se desprende al aplicar el cuestionado coeficiente intelectual, que en el caso del científico alemán llegaba a 160 y en el de este pequeño autista a... ¡170!”
Desde los 8 años Jacob Barnett asiste a conferencias universitarias, y a  los 9 “construyó una serie de modelos matemáticos que abrían una nueva vía en el campo de la Teoría de la Relatividad de Einstein”.
La madre envió videos de YouTube con el descubrimiento de su hijo a la a la Universidad de Princeton, en la que estuvo Einstein, y al ver el video “el astrofísico canadiense y profesor Scott Tramaine se dio cuenta de que estaba ante algo grande y escribió este correo electrónico a Kristine: “Estoy impresionado por el interés de Jacob en la física y la cantidad de lo que ha aprendido hasta ahora. La teoría en la que está trabajando involucra a varios de los problemas más difíciles de la astrofísica y la física teórica. Cualquier persona que los resuelva está listo para un Nobel”.
A los 10 años, Jacob fue admitido en la Universidad de Indiana, “y ocupó un puesto remunerado en el campo de la Física de la Materia Condensada, un trabajo que por su originalidad le valió un récord: convertirse en el investigador de astrofísica más joven del mundo. Incluso publicó en la revista ‘Physical Review A’…”
Pero en los foros científicos hay debate: “Algunos se asombran de su talento, otros dudan y hay quien afirma que el chico está cometiendo errores de origen, si no de bulto, en sus tesis. ‘Al menos por lo que sé, creo que su precocidad es genuina —opina un entendido en thescienceforum.com—. Aunque, desde luego, eso no significa que puedas considerarle seriamente como un científico. Al menos no aún’. Otro le contesta apoyándose en fórmulas y asegura que Barnett está recitando para la cámara cosas que no entiende: ‘Creo que es otro bluf de Youtube’, concluye. Pero ahí está el aval de Princeton”.
Lo que sea, Jacob también da conferencias sobre cuestiones científicas y ahora escribe un libro para acabar con la fobia a las matemáticas entre los niños.
Pero no deja de ser un niño al que le gustan los videojuegos, que tuitea y ve películas. El niño genio es irónico sobre sí mismo: “Puedo deducir fórmulas cuánticas complejas con la parte superior de mi cabeza, ¡pero todavía no puedo conseguir tres estrellas en el nivel 3-14 de Angry Birds! La vida es extraña”. Y hace bromas científicas: “¿Cuál es el nombre del primer detective de la electricidad? Sherlock Ohms”.
La madre ya ha publicado un libro, “The Spark: A Mother's Story of Nurturing Genius”, y la Warner ya se apuntó para llevar a la pantalla grande su historia. Habrá que verla.


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